jueves, 6 de agosto de 2009

TERESA GONZÁLEZ DE FANNING, PIONERA DE LA MODERNA EDUCACIÓN FEMENINA


La insigne educadora, escritora y periodista ancashina Teresa González de Fanning (1836-1918) es una de esas figuras de la historia peruana cuya vida y obra merece ser revalorada y difundida. Lamentablemente, hoy su nombre solo evoca al de un colegio nacional de mujeres de Lima fundado durante el gobierno de Manuel A. Odría.

Nació en Nepeña, en el seno de una familia de terratenientes venida a menos. Apenas concluidos sus estudios escolares, contrajo matrimonio con el marino Juan Fanning, de quien enviudó tras la batalla de Miraflores (durante la guerra de Chile contra el Perú). La horda de vándalos chilenos que ocuparon Lima, la dejó, como a muchas damas de la sociedad, sin casa y sin recursos. Fue entonces que se consagró de lleno a la educación, fundando en 1881el Liceo Fanning, un colegio para señoritas que llegó a ser el primero de su tiempo.

Su otra gran pasión fue la literatura. Sus primeras creaciones las escribió bajo el seudónimo de 'María de la Luz' y 'Clara del Risco'. Esta afición la involucró en círculos de intelectuales, participando en las veladas literarias de Juana M. Gorriti, veladas que luego pasaron al Ateneo de Lima. Escribió novelas y se señaló como una autora excesivamente romántica. Recibió premios y el reconocimiento de los diarios de Lima.

Pero indudablemente ha sido en el campo de la pedagogía en la que dejó una profunda y fructífera huella. Criticó que las mujeres fuesen preparadas sólo para el matrimonio. En una de sus obras más destacadas, “La Educación Femenina” (1898), sostuvo que educar a una mujer para ser buena esposa y buena madre, ya no era suficiente. Decía que había llegado la hora de preparar a la mujer para enfrentar la vida, para que no tuviera que depender de nadie. Rechazó el desdén social sobre el trabajo femenino asalariado ya que para ella era, más bien, una fuente de liberación económica y social de las mujeres. Con ello rompía una de las mayores trabas mentales de la sociedad conservadora del siglo XIX. A continuación, una cita de Jorge Basadre sobre "La Educación femenina" de Teresa González de Fanning.

"LA EDUCACIÓN FEMENINA" DE TERESA GONZÁLEZ DE FANNING.

En 1898 apareció el folleto titulado Educación femenina. Colección de artículos pedagógicos, morales y sociológicos, escrito por Teresa González de Fanning.

El fundamento básico de esta obra reside en la afirmación de que la educación debe tener carácter moral, e inculcar la decisión constante por el cumplimiento del deber, a la vez que la posesión de la verdad y la adquisición de útiles conocimientos, asimilables al medio social en que se está destinado a vivir. Las monjas, que abjuran de la familia, del matrimonio, y de la sociedad no son capaces de educar hijas sumisas y cariñosas, esposas ejemplares y buenas madres de familia, ni de enseñar el temple de espíritu, la expedición y el acierto para gobernarse en los casos difíciles y aun en los ordinarios, pues huyeron de las tempestades de la existencia para refugiarse a orar tranquilamente en el santuario. Es preciso proteger la educación de la mujer más por la vigilancia que por el aislamiento y no pensar que para conservar castas a las niñas se vuelvan soberbias, egoístas, vanas, envidiosas. Una experiencia recogida en los exámenes en varios colegios laicos induce a la autora a afirmar que la enseñanza en éstos es más completa, más económica, más adaptada a nuestras costumbres y necesidades, más peruana.

Teresa González de Fanning se extiende además, en otras consideraciones. Resalta el papel educativo de la madre que debe iniciar a su hija en los misterios del amor legítimo dirigirla en la elección del compañero y hacerle conocer los deberes anexos al matrimonio y a la maternidad. Insiste en la necesidad de restringir los estudios teóricos para compensarlos con la adquisición de conocimientos prácticos y manuales. No urge tanto enseñar mucho sino lo utilizable, en relación con las aptitudes de la educanda y con las necesidades del medio social donde vive. No se le debe halagar para que pueda corregir sus defectos y no ha de impedírsele gustar el sabor acre de la verdad y del deber. Dice, además, Teresa González de Fanning que es preciso destruir la errónea preocupación de que la señora o señorita que trabaja, desciende de la clase social a la que pertenece, pues el trabajo da honra, independencia y holgura. Educar a las hijas sólo para el matrimonio (afirma) es erróneo, porque las hace pensar que es su único destino sobre la tierra. La inobservancia de prescripciones higiénicas extendida aun a las horas de comida y sueño (agrega), el abuso del corsé y un clima enervante generan una juventud pálida, de hombros estrechos, de seno deprimido, propensa al desaliento y a un carácter opacado, asustadizo y desigual.

Para crear planteles que no tengan su sede en los conventos sugiere que un grupo de familias forme por acciones y bajo la debida vigilancia, uno o más establecimientos para niñas como se ha hecho para los niños; o que familias con numerosa prole y adecuada fortuna tengan en su propia casa una pieza exclusivamente dedicada al colegio de sus hijas.

Una y otra vez insiste en la educación laica y en la enseñanza moral. De ella asevera que es a la cultura lo que el alma al cuerpo; si falta, es el saber arma de fuego en manos de niño inexperto que se hace daño o lo infiere a los demás. La naturaleza proporciona la materia prima, el ser viviente; la educación debe formar al ser racional, pensante y apto para el bien individual, social y cívico.

(Jorge Basadre Grohmann. ''Historia de la República del Perú. 1822 - 1933'', Octava Edición, corregida y aumentada. Tomo 14, pág. 3391. Editada por el Diario "La República" de Lima y la Universidad "Ricardo Palma". Impreso en Santiago de Chile, 1998).

1 comentario:

Cecilia dijo...

Excelente. Es la enseñanza que recibí en esta gran Unidad Escolar. Solo cuando el cuerpo y el espiritu se cocentran hacia la reflexión viene la contribución a la sociedad.
La familia por tanto se extiende al entorno y la sociedad.